Mantra
Del sánscr. mantra; literalmente ‘pensamiento’.
m. En el hinduismo y en el budismo, sílabas, palabras o frases sagradas, generalmente en sánscrito, que se recitan durante el culto para invocar a la divinidad o como apoyo de la meditación.
En noviembre, estaba en una muestra en un centro cultural. Era la 1am y yo tenia que ir al cumpleaños de mi amiga.
No acostumbro a caminar de noche porque me da miedo. Soy una persona que siempre tuvo miedo, desde terrores nocturnos, hasta el miedo de que me iban a secuestrar. Supongo que no son miedos muy anormales, pero la sensación es algo que me acompaña desde siempre, desde que tengo conciencia.
Esa noche, tenia que caminar 5 cuadras por zona Abasto, una parte de la ciudad que me asusta y además desconozco de noche. Le pregunte a mis amigos y me dijeron que no pasaba nada, que todavía había gente en la calle.
Yo entiendo que esas frases suelen calmar cuando uno tiene miedo, pero mi mente ansiosa siempre asume lo peor y ese consuelo entro por una oreja y salió por la otra.
Como buena provinciana, siempre tuve miedo a Buenos Aires, a su magnitud. Principalmente porque hay MUCHA gente y esa cantidad de gente llega un momento que es incontrolable, y a veces la naturaleza humana dispara para cualquier lado. Aun así, con todo ese miedo, me mude.
Ese fue mi pensamiento antes de empezar a caminar “ya estoy acá, no me queda otra que hacerlo”. Saludé a mis amigos y me fui al cumpleaños.
La primera cuadra estuve tranquila, estaba iluminada y con gente en un bar. A partir de la segunda cuadra me encontré personas en situación de calle, que yo sabía que no me iban a hacer nada, pero en mi ansiedad de la noche y el estar sola, me asuste.
Fue allí cuando apareció mi mantra.
“Soy grande, yo puedo”
Porque parte de volverse adulto es poder con las cosas. No es no tener miedo, es poder aunque tengamos miedo.
Empecé a caminar, repitiéndome esa frase mentalmente. Llegué, sana y salva al cumpleaños.
El lunes, después de mucho tiempo, tuve que volver a usar la frase. Esta vez en un contexto totalmente diferente.
Eran las 8.30am, la temperatura estaba agradable. El licenciado dormía en su sillón, la Emi trabajaba en la mesa principal y yo en mi escritorio. Después de tomarme mi café, frente a la computadora, decido enviarle un mensaje a mi cliente, que se había atrasado con el pago de Diciembre. Algo raro en el.
Después de una hora, llega la contestación. Un audio de un minuto y medio, apenas lo vi dudé un poco, pero como conozco mi mente ansiosa pensé que sólo me estaría pidiendo que agregue nuevos productos.
“…la cosa está fea Yimi, los ultimos dos meses le estuvo yendo muy mal al negocio, pensamos que ibamos a remontar pero no hemos podido. Por ahora vamos a tener que dar de baja tus servicios por un tiempo…”
Mi mente quedó en blanco. Era un cliente con el que trabajo hace 3 años, un cliente responsable y amable. No podía enojarme con el. Y con más razón sabiendo que maneja una PYME en estos tiempos. Pero era el 40% de mis ingresos mensuales.
Pensé que iba a entrar en crisis. Un poco lo hice, me tire al piso un rato y mire el techo. Me dejé la mañana libre para procesar.
¿Buscaba otro cliente de diseño? ¿Aplicaba para trabajar en un estudio de marketing? ¿Y si era una señal del universo para que me deje de joder y me ponga en serio a dibujar?
Fue ahí cuando me di cuenta. Lo que sentía no era angustia era alivio. No porque la pasara mal con mi trabajo, sino porque se me presentaba la oportunidad de obligarme a vivir de la ilustración. Obligarme, porque soy hija del rigor.
Pero tengo miedo, ustedes no saben cuanto miedo tengo. Porque me conozco, y la energía que tengo ahora de repente baja y abandono a la primera caída. No confío en mi, ni en que a la gente le guste lo que hago.
Obvio que en el pánico me tiré las cartas
El loco, el tarado ese siempre me sale cuando tengo que volver a mi camino. Cuando las decisiones no tienen sentido pero si fuerza, aparece el.
No me guie 100% por ellas. Me guie por mi instinto, algo que estuve ignorando un tiempo y que este año me propuse volver a escuchar.
“Soy grande, yo puedo”
Me repetí.
“Soy grande, yo puedo”
Me senté en mi escritorio y arme mi calendario
“Soy grande, yo puedo”
Estoy actualizando mi portfolio y mis productos ilustrados
“Soy grande, yo puedo”
Porque si la Yimi del futuro no confía en ella misma. La del presente si.
Espero que ustedes también confíen me acompañen en este camino <3




Y claro que podés, porque tenés un trabajo maravilloso, Yims 🤍. A veces la incertidumbre puede activar cambios necesarios. Todo lo mejor en esta etapa!